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Richard Wright: su pasión por la música derivó en Pink Floyd

Richard Wright: su pasión por la música derivó en Pink Floyd

En la historia de Pink Floyd, hay figuras que empujaron el relato y otras que le dieron profundidad. Rick Wright pertenece a este segundo grupo. Tecladista, compositor y voz esencial del universo Floyd, su sensibilidad musical fue clave para construir esa atmósfera etérea y emocional que hoy define a la banda como una de las más influyentes del rock.

Richard William Wright nació el 28 de julio de 1943 en Londres y falleció el 15 de septiembre de 2008. Cofundador del grupo junto a Syd Barrett, Roger Waters y Nick Mason, su aporte fue decisivo desde los primeros pasos del proyecto, incluso cuando su perfil público fue siempre discreto.

Los primeros acordes y el despertar musical

Criado en una familia acomodada en el barrio londinense de Hatch End, Rick Wright tuvo su primer contacto profundo con la música durante la adolescencia, luego de sufrir la fractura de una pierna. Ese periodo de reposo marcó un antes y un después: comenzó a estudiar piano, impulsado también por un amigo de la familia que notó su oído privilegiado.

Sus influencias iniciales no vinieron del rock, sino del jazz, especialmente de figuras como John Coltrane y Miles Davis. Esa raíz se reflejaría más tarde en su manera de componer y ejecutar: acordes poco convencionales, climas abiertos y una constante búsqueda armónica. Autodidacta en gran parte de su formación, Wright desarrolló un estilo propio, alejándose deliberadamente de las escalas ortodoxas.

Estudios, instrumentos y exploración sonora

Su pasión y sensibilidad lo llevaron a experimentar con diversos instrumentos: trompeta, trombón, saxofón y guitarra rítmica, con la que dio sus primeros pasos en grupos como The Abdabs. Más adelante ingresó al London College of Music, donde comenzó a profesionalizar su relación con la música y a comprenderla desde un enfoque más estructural.

Durante esos años, también exploró el vibráfono, instrumento que llegó a utilizar en algunas presentaciones con Pink Floyd, y profundizó en el estudio de escalas modales indias y pentatónicas, recursos que serían fundamentales en las improvisaciones hipnóticas que caracterizaron a la banda en vivo.

Posteriormente se matriculó en Regent Street Polytechnic, en la carrera de arquitectura. Allí conoció a Roger Waters y Nick Mason, un encuentro que cambiaría la historia del rock. Poco tiempo después, Wright abandonó los estudios para dedicarse de lleno a la música.

El nacimiento de Pink Floyd y el arquitecto del sonido

En 1965, junto a Barrett, Waters y Mason, nació Pink Floyd. Antes incluso de integrarse de manera definitiva, Wright ya había compuesto canciones de forma profesional. Una de ellas, You’re the Reason Why, fue publicada en 1964 como lado B de un sencillo editado por Decca, una verdadera rareza para coleccionistas.

Tras la salida de Syd Barrett en 1968, Rick Wright asumió un rol aún más importante. Fue el arreglista y armonizador detrás de muchas de las ideas iniciales del grupo, transformándose en el compositor melódico que ayudó a redefinir el rumbo de la banda. Su voz, combinada con la de David Gilmour, creó contrastes únicos que se aprovecharon para generar efectos emocionales inconfundibles.

Tensiones internas y resiliencia

Aunque su producción como compositor no fue tan extensa como la de Roger Waters, Wright dejó su huella en discos fundamentales como Meddle (1971), The Dark Side of the Moon (1973) y Wish You Were Here (1975). Sin embargo, las tensiones internas llegaron a un punto crítico durante la grabación de The Wall (1979).

Las diferencias con Waters derivaron en su salida formal de la banda, aunque continuó participando como músico contratado durante los conciertos de 1980 y 1981. Fiel a su carácter, Rick Wright optó por mantenerse al margen del conflicto público, priorizando siempre la música.

Carrera solista, regreso y legado

Autor de dos discos solistas —Wet Dream (1978) y Broken China (1996)—, Wright continuó colaborando con Pink Floyd, especialmente tras la salida definitiva de Waters en 1985. En 2005, el cuarteto original se reunió por última vez en el histórico concierto Live 8 en Londres, un momento cargado de simbolismo.

Rick Wright falleció a los 65 años, víctima de cáncer. Su legado permanece intacto: sin sus teclados, Pink Floyd no habría sonado igual. Fue el arquitecto invisible de emociones, el creador de paisajes sonoros que siguen resonando décadas después. Un músico que entendió que, a veces, la magia está en lo que se siente más que en lo que se dice.

Felipe Barrett
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